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2021-09-275 condiciones para que el mundo transite hacia energías más limpias

|El 24 de septiembre, y después de 40 años, Naciones Unidas celebrará una nueva reunión mundial para examinar el tema energético. Manuel Pulgar, nuestro líder global en este tema, nos cuenta 5 aspectos que no pueden quedarse fuera de este encuentro.

El 24 de septiembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrará su primera reunión mundial en 40 años para examinar cuestiones energéticas. En la última de esas reuniones, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Fuentes de Energía Nuevas y Renovables, celebrada en Nairobi en 1981, el cambio climático no figuró en la agenda ni se mencionó en el informe posterior a la Conferencia.

El mundo ha cambiado radicalmente en los últimos años y, aun así, todo permanece igual. La energía renovable está presente en todos lados y es barata gracias a masivas inversiones y la investigación incesante. Sin embargo, nuestros sistemas de energía y transporte siguen dominados por los combustibles fósiles. Reconocemos que el cambio climático es una amenaza existencial y gran parte del mundo se ha comprometido a eliminar los gases de efecto invernadero para mediados de siglo, pero las emisiones siguen aumentando mientras que los formuladores de políticas públicas eluden las difíciles decisiones a corto plazo que necesitamos tomar. Tenemos las tecnologías y las herramientas necesarias para resolver nuestros desafíos energéticos y climáticos y, aun así, la voluntad política para asegurarnos una verdadera transición energética sigue siendo débil.

El cambio climático ya está aquí 

Aún con todo el progreso de las últimas cuatro décadas, el tiempo se nos está agotando rápidamente. El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), creado hace más de 30 años, describe un panorama alarmante de los impactos  del cambio climático que ya estamos sintiendo. El informe del Grupo de Trabajo 1 del Sexto Grupo de Evaluación del IPCC presenta pruebas "inequívocas" de la influencia humana en el calentamiento de la atmósfera, los océanos y la tierra. Advierte sobre cambios "sin precedentes durante muchos siglos" y que ya son "irreversibles durante siglos o milenios". Asimismo, el Informe de Síntesis sobre el Cambio Climático de la ONU, publicado la semana pasada, concluye que los compromisos actuales solo equivaldrán a una reducción del 12% de las emisiones para 2030, en comparación con los niveles de 2010.

Por tanto, lo que está en juego en el próximo Diálogo de Alto Nivel de la ONU sobre Energía no podría ser mayor. Su objetivo es unir a los gobiernos en la elaboración de "Pactos de Energía" que definan un plan de cómo garantizar energía limpia y asequible para todos a 2030. Esto en consonancia con el séptimo Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y la meta a 2050 de cero emisiones netas, a partir de la cual se cumpliría con los objetivos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

El Diálogo también tiene como objetivo elaborar una "hoja de ruta global", en la que se establezcan cinco líneas de acción para alcanzar estos objetivos. Para cada una de ellas, tenemos expectativas específicas que consideramos los gobiernos deben cumplir para que finalmente nos encaminemos hacia una transición energética. 

Lo que debe tener la hoja de ruta de energías renovables

La primera línea de acción se centra en estos "Pactos de Energía", a través de los cuales los Estados miembros y los actores no estatales (como empresas, gobiernos locales, entre otros) deben establecer acciones y objetivos alineados con la meta de calentamiento global por debajo de 1,5°C para finales de siglo, emisiones netas nulas y una transición energética justa. 

En cuanto a la segunda línea sobre "Acceso a la Energía", los gobiernos deben comprometerse a crear mercados y atraer inversiones a lugares remotos mediante políticas y regulaciones. Con relación a "Transición Energética", creemos que los gobiernos de los países ricos deberían apuntar a la eliminación gradual de la energía de carbón para 2030 y el resto del mundo para 2040.  

La cuarta línea consiste en garantizar una "Transición Justa", mediante la cual los trabajadores y las comunidades que dependen de la extracción de combustibles fósiles y las industrias con gran consumo de carbono reciban apoyo a medida que nos alejamos de las fuentes de energía contaminantes. Los gobiernos deben elaborar estrategias de transición justas a nivel nacional y local que sean inclusivas y transparentes.

En cuanto a la quinta línea de acción, que abarca "Finanzas e Inversión", los gobiernos deben comprometerse a eliminar la financiación de los combustibles fósiles a través de canales públicos bilaterales y multilaterales, subsidios y financiación privada, al tiempo que abordan los efectos indirectos que el sector financiero tiene en la pérdida de la naturaleza.

Por qué es tan coyuntural este encuentro de la ONU 

A través de este proceso de diálogo, la Asamblea General de la ONU tiene la oportunidad de reunir al mundo en torno a la transición energética antes de las importantes conversaciones sobre el clima que tendrán lugar en la COP26 en noviembre. A ello se debe sumar, el enorme impulso de muchos sectores para descarbonizar el sector energético.

A la cabeza de este esfuerzo se encuentran organismos como la Agencia Internacional de la Energía, con su primer escenario de emisiones netas cero; grupos como el G7, que resolvió detener la financiación internacional de proyectos de carbón, y coaliciones como la de Estados Unidos y la Unión Europea, que se comprometieron a reducir las emisiones de metano en casi un 30% para 2030. También lideran países individuales como Estados Unidos, que estableció un plan para que la energía solar satisfaga casi la mitad de sus necesidades de electricidad para 2050, u otros que, según el Informe de Síntesis de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, han incluido acciones de transformación sistémica en sus NDC (planes de acción climática nacionales), como la interrupción de las inversiones de carbón y la eliminación gradual de los vehículos de pasajeros que funcionan con combustibles fósiles. 

La energía renovable es la opción de mitigación preferida por los países, seguida de medidas para mejorar la eficiencia energética. Ambas son esenciales para alinear la economía global con el objetivo 1.5°C del Acuerdo de París.  

Oportunidad clave para el desarrollo sostenible 

Entre el Diálogo de Alto Nivel sobre Energía y la COP26, la cumbre del G20, a finales de octubre, ofrece una oportunidad para que los líderes aseguren compromisos climáticos ambiciosos y fijen un plazo urgente para la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles.

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Para las conversaciones sobre el clima en Glasgow en noviembre, los líderes deben haber aumentado la ambición de sus compromisos de reducción de emisiones, especialmente a partir de la creación de políticas a corto plazo que permitan alcanzar las metas a más largo plazo. También necesitan asegurar la financiación suficiente para ayudar al mundo en desarrollo a responder a la crisis climática. Además, deben trabajar en el manejo de las complejas interrelaciones que existen entre el cambio climático y el daño de la naturaleza.

Por otro lado, es obvio que el cambio climático amenaza los ecosistemas vulnerables. Lo que no es tan obvio es que una transición energética mal planificada también los pone en riesgo. La expansión agresiva de las energías renovables es esencial, pero ciertas tecnologías de energía limpia, como los cultivos energéticos a gran escala o algunos proyectos hidroeléctricos, pueden tener impactos negativos sobre la biodiversidad global. Hacer frente al cambio climático y a la pérdida de la naturaleza traerá, inevitablemente, algunas negociaciones difíciles, pero no podemos permitirnos resolver el cambio climático a expensas de la biodiversidad de la que todos dependemos.


Manuel Pulgar Vidal, líder Global de Clima y Energía de WWF



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