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2020-11-09Cuatro maneras de usar el Informe Planeta Vivo como una herramienta educativa

WWF |Nuestro Informe Planeta Vivo 2020, que cuenta qué tan rápido está desapareciendo la biodiversidad en el mundo, puede ser una herramienta para fortalecer la educación ambiental. Aquí algunas formas en las que se puede aprovechar la información de este documento en las aulas.

¿Sabías que más de medio millón de especies de insectos están en riesgo de desaparecer? Esta no es solo una amenaza directa sobre estas poblaciones, sino un riesgo inminente para la polinización: ese proceso del que resultan cientos de alimentos que llegan a nuestra mesa cada año. Por eso, entender qué tiene que ver la desaparición de la biodiversidad con nuestras vidas y establecer las conexiones entre los beneficios de la naturaleza y nuestra rutina cotidiana, es más importante que nunca antes en nuestra historia.

Si no comprendemos las presiones desbordadas que existen sobre la vida natural, no podremos actuar a tiempo. Y sí: actuar es una palabra clave para llegar a tener un planeta en equilibrio. Por eso, le apostamos a la educación como una herramienta poderosa de transformación. A través de ella podemos inspirar cambios de comportamiento que se traduzcan en la conservación de las especies y ecosistemas que sostienen nuestra vida en la Tierra.

De ahí que los educadores y líderes ambientales jueguen un rol definitivo para motivar acciones e iniciativas para la conservación. Esa es la razón por la que este año queremos contarles que la nueva edición del Informe Planeta Vivo (IPV), que detalla qué tan rápido está desapareciendo la biodiversidad en el mundo, puede servirles como una hoja de ruta para promover la conciencia ambiental en las aulas y espacios de aprendizaje colectivo.

Este informe, construido a partir del trabajo de 125 expertos de distintos países, además de información proveniente de investigaciones de universidades, centros de investigación y publicaciones de revistas arbitradas, da cuenta del estado de 21.000 poblaciones estudiadas entre 1970 y 2016. Y los resultados no son alentadores: estas poblaciones de mamíferos, reptiles, aves y peces registraron una disminución promedio global del 68% (en Latinoamérica de 94%)

Sobre esto, Marco Lambertini, director general de WWF, explica que “se necesita con urgencia un profundo cambio cultural y sistémico, que hasta ahora nuestra civilización no ha conseguido”. En este sentido, es crucial incrementar los procesos educativos a partir de los aportes de la ciencia.

Aquí cuatro maneras de usar este documento para impactar las aulas, encuentros ciudadanos y espacios de aprendizaje en Colombia:

1. Sí a los experimentos, pero con un llamado a la acción

Saber por saber no tiene sentido en medio de nuestra crisis ambiental. Estamos convencidos de que el conocimiento debería motivar cambios favorables para la vida en el planeta. Por esto, las clases de ciencias podrían ser el origen de más cambios de hábitos que ejercicios de memorización, y más proyectos ecológicos que experimentos sin propósito.

El hecho de que el IPV presente datos tan contundentes como la disminución de un 94% de las poblaciones estudiadas de mamíferos, aves, reptiles y peces en Latinoamérica, debería despertar cuestionamientos y debates en encuentros educativos, pero sobre todo, motivar a una movilización por parte de niños y jóvenes, quienes tendrán que enfrentar las peores consecuencias de la pérdida de la biodiversidad en el planeta.

2. Aprender a través del juego

Autores de la educomunicación como Paulo Freire y Mario Kaplún, han dejado claro que el aprendizaje va más allá de las aulas, así que la creatividad de los orientadores o docentes al usar el Informe puede incluir:

● Juegos de roles en los que los participantes asuman el papel de una especie, un actor contaminante o incluso un líder ambiental para resolver una amenaza ambiental.

● Juegos de mesa con pruebas de conocimiento sobre datos clave, pero también con soluciones para avanzar.

● Salidas de campo que giren alrededor de preguntas sobre la responsabilidad humana en problemáticas como la deforestación y la contaminación, pero también en la conservación de los ríos, bosques, páramos, sabanas y océanos, además de todas las especies que los habitan.

3. Sabemos los problemas, construyamos juntos la solución

Los ‘profes’ o las personas interesadas en hacer educación ambiental no tienen que saber todas las respuestas cuando de conservar la naturaleza se trata. Su labor es, ante todo, facilitar diálogos en los que todas las voces tengan valor para aportar a la construcción de un mundo que proteja la biodiversidad. Sin su liderazgo, el camino de los niños y jóvenes para entender el impacto de sus acciones sobre la naturaleza será más largo, e incluso intransitable.

Según el IPV, la principal causante del deterioro de la naturaleza y pérdida de biodiversidad es la humanidad. El crecimiento explosivo del consumo humano, la población, el comercio mundial y la urbanización son indicadores de que la gente está utilizando ahora más recursos de la Tierra de los que se pueden reponer. Tener conversaciones en las aulas alrededor de esta información es fundamental para despertar la curiosidad de los niños y jóvenes frente a lo que pueden hacer en su día a día para disminuir las presiones sobre el planeta.

Las clases tienen un potencial enorme para desarrollar ideas novedosas, rescatar conocimiento ancestral y descubrir recursos o materiales utilizados tradicionalmente en los hogares y comunidades para cuidar los recursos naturales.

4. Educar, hasta en las redes sociales

Los medios digitales son canales estratégicos para generar conciencia ambiental. Solo basta un poco de creatividad para generar contenidos inspiradores con los datos del Informe Planeta Vivo. Por ejemplo, a través de quices, narración de historias complementadas con datos científicos y piezas gráficas con llamados a la acción, es posible promover cambios en los comportamientos de la ciudadanía.

De este modo, las redes sociales pueden ser un complemento para darle continuidad a los temas abordados en otro tipo de escenarios, especialmente mientras superamos la pandemia que, por cierto, está profundamente conectada con la manera en la que los seres humanos nos relacionamos con la naturaleza. ¿Ya lo saben tus alumnos, comunidad o personas cercanas?

Si eres docente, líder comunitario o estudiante, únete al mundo de la educación ambiental y aplica estas claves en tu entorno educativo. ¡Así nos ayudarás a evitar que la pérdida de biodiversidad sea irreversible!

WWF
Autor
WWF

WWF es la principal organización de conservación global, con presencia en más de 100 países y que cuenta con el apoyo de más de 5 millones de socios. Las acciones de WWF están enfocadas en seis grandes objetivos: especies, bosques, océanos, agua dulce, alimentación, clima y energía. WWF tiene además tres líneas de acción transversales: gobernanza política y social, finanzas y mercados.

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