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2020-09-14Desde telas que respiran hasta "colores vivos": 6 productos que buscan hacer sustentable la moda

BioBioChile |Según datos entregados el año pasado por las Naciones Unidas, la industria de la moda es actualmente la que más contribuye a empeorar el cambio climático. De hecho, durante 2019 el 20% de las aguas residuales y el 10% de los gases de efecto invernadero globales fueron generados por esta industria. Además que se estima que, cada año, es responsable de al menos medio millón de toneladas de microfibras en el océano.

Uno de los principales problemas es el fast fashion, la moda rápida. Las grandes empresas que trabajan en esta faceta de la moda producen ropa constantemente y la venden a un precio bajo. Esta sobreproducción acompañada de gigantescas campañas de publicidad, incentivan a los consumidores para cambiar de ropa constantemente.

Las grandes empresas de la moda rápida generalmente realizan su producción en países en vías de desarrollo, donde la mano de obra es más barata y, como tampoco suelen invertir mucho en la calidad de los materiales, el producto final es de bajísimo costo. Según Clean Clothes Campaign, el 93% de las marcas no paga un salario digno a sus proveedores.

¿Qué pasa con la ropa “vieja” que no se vende en cada temporada? Según datos entregados por el Foro Económico Mundial, cada año más de 90 mil toneladas terminan en los vertederos de Nueva York. En 2017, la Fundación Ellen MacArthur realizó un estudio revelando que el 85% de los textiles sin vender son incinerados, y menos del 1% es reciclado para confeccionar nuevos productos.

Para comprender la magnitud del problema, se puede usar una polera blanca de algodón como ejemplo. Para producirla, se estima que se necesitan alrededor de 450 litros de agua según cifras del Comité Asesor Internacional del Algodón. Esto equivale a más de dos años de agua potable para una persona.

Sacos con ropa desechadaCirculose

Tomando conciencia

Según la revista Vogue, durante la pandemia los consumidores han ido adquiriendo más conciencia ambiental. Una encuesta realizada en abril reveló que más del 60% de ellos considera que el uso de materiales sostenibles es importante al momento de comprar ropa y que también se fijan en la manera en que la marca promueve la sustentabilidad. Sin embargo, pese a que las personas tienen más conciencia del daño ambiental de la producción masiva de ropa barata, menos de un tercio de los consumidores está dispuesto a pagar más por productos amigables con el medio ambiente.

La preocupación de los consumidores inició hace más de una década, y algunos de los gigantes de la moda comenzaron a tomar nota. Zara se comprometió a que, para 2025, sólo usarán lino, algodón o poliéster orgánicos, sostenibles o reciclados. Para el mismo año, Nike aspira a que sus plantas serán alimentadas completamente con energía 100% renovable; mientras, Adidas se comprometió a que el 50% del volumen total del poliéster que produce será reciclado este año.

El problema del greenwashing

El concepto de greenwashingo lavado verde fue acuñado en 1986 por el ecologista Jay Westerveld y es definido como un tipo de marketing que induce al público a percibir que ciertas prácticas, empresas o productos son amigables con el medio ambiente. Westerveld se inspiró en un hotel al que acudió en 1983 para inventar este término. El hotel tenía carteles llamando a la responsabilidad ambiental de los clientes, con un mensaje advirtiendo que “cada día se gastan miles de litros de agua para lavar toallas que fueron usadas sólo una vez”. De esta forma te dan elegir que, si quieres que laven tu toalla debes dejarla en el piso, pero si prefieres usarla otra vez sólo la cuelgues.

En apariencia, esto eran buenas noticias para el ecologista. Quería decir que grandes empresas como la cadena hotelera en la que se hospedaba estaban tomando acción y concientizándose sobre el cuidado del medio ambiente. Pero esto ocurría sólo en la superficie. El ecologista consideró todo lo que vio durante su estadía y concluyó que el hotel no estaba haciendo verdaderos esfuerzos para ser más sustentable, sino que su intención era reducir costos de lavandería maquillándolo bajo una estrategia eco-friendly.

Este tipo de casos es común: cuando las empresas entregan la responsabilidad medioambiental a sus consumidores, realmente no están realizando grandes cambios para aportar a la causa. El otro tipo de greenwashing es cuando marcas utilizan palabras como “sustentable”, “verde”, “amigable con el medio ambiente” o “vegano”, entre otros, sólo como una estrategia de marketing.

Un gran ejemplo es el de Chevron, una empresa petrolera que en la década de los 80 lanzó una campaña publicitaria en la que retrataban a la compañía como una que se preocupaba de cuidar a osos, mariposas, tortugas marinas y otros animales en peligro. El activista Joshua Karliner estimó que, anualmente, Chevron invertía sólo 5.000 dólares (4 millones de pesos chilenos) en acciones reales para proteger mariposas, mientras que la campaña publicitaria había costado millones de dólares. Se sumaba que, al mismo tiempo, la empresa fue declarada culpable de violar la ley federal de Aguas Limpias (Clean Water Act de 1972).

Caricatura del lavado verde

Cartoon Movement

Nuevas tecnologías, ¿nuevas soluciones?

A inicios de este año, H&M llamó la atención al presentar un nuevo vestido. No fue su diseño, sino que el material con el que estaba creado lo que dio de que hablar: una pulpa biodegradable. El material, llamado circulose, fue creado por Re:newcell, una compañía sueca dedicada a hacer de la industria de la moda una industria sustentable.

Al igual que Re:newcell, otras iniciativas están innovando para crear una moda más sustentable. Este es un listado de las más llamativas.

Spiber

Luego de 10 años de investigación, esta startup de bioctenolgía japonesa desarrolló una forma para hacer un material equivalente a la seda de araña. Este material tiene como espesor tan sólo la fracción de un milímetro y es cinco veces más fuerte que el acero. La sustancia se procesa para crear fibras sostenibles, geles y cueros sintéticos, entre otros materiales.

En 2019, Spiber colaboró con North Face para crear la Moon Parka, un abrigo que si bien tuvo algunos problemas en sus inicios, acabó siendo una gran demostración de una parka liviana, resistente y abrigadora, creada bajo un proceso totalmente sustentable.

Blond&Bieber

Radicados en Berlín, el estudio Blond&Bieber desarrolló una alternativa natural para teñir la ropa, elaborados con algas. Los tintes actuales suelen ser muy tóxicos, no sólo para el medio ambiente sino también para aquellos que trabajan con ellos. Según el fundador del estudio alemán, Rasa Webber, al extraer pigmentos de diversas microalgas se puede crear una enorme gama de colores: “los llamamos colores vivos ya que reaccionan con el oxígeno y la luz solar. En realidad, están cambiando con el tiempo”, explica.

El equipo de diseño ha colaborado con marcas de moda en diferentes colecciones, como la empresa británica Vollebak junto a la que en 2019 diseñaron la camiseta Plant and Algae que, además, en sólo 3 meses se biodegrada completamente.

Vivobarefoot

Las zapatillas suelen producirse con materiales en base a petróleo. Vivobarefoot lanzó el año pasado Primus Late II Bio, uno de los zapatos con menos uso de petróleo del mundo: utilizan material vegetal extraído del maíz amarillo para el cuerpo, las costuras se hacen con fibras vegetales, la suela es de caucho natural y el aislamiento se crea a partir de algas de agua dulce eliminadas.

Mango Materials

Con sede en San Francisco, un equipo de ingenieros y científicos está capturando metano, uno de los gases más potentes del efecto invernadero, para convertirlo en polímeros. Estos ofrecen una alternativa al poliéster producido en base a petróleo. A través de bacterias que se alimentan de metano, producen un tipo de bioplástico llamado PHA. Cuando producen una cantidad óptima, separan la biomasa y los gránulos de PHA, los limpian, secan y purifican para formular esta alternativa. Estos gránulos se utilizan como base de fibras biodegradables de bio-poliéster.

Biogarmentry

La diseñadora iraní-canadiense, Roya Aghighi, trabajando en conjunto a un grupo de científicos de la Universidad de Columbia Británica, inventó una tela viva y biodegradable: Biogarmentry. Creada en base a algas, la tela biofabricada hace fotosíntesis, purificando el aire a su alrededor. La universidad afirma que es el primer tejido vivo y fotosintetizador, y con el material crearon una prenda transparente similar a una capa o cortaviento.


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Radio Bío-Bío es una estación radial chilena, fundada en Concepción, donde tiene su base; posee estaciones locales en varias otras ciudades. El 1 de agosto de 2009 se reinaugura el sitio web de Radio Bío-Bío, dando un giro hacia la publicación directa de noticias. Posteriormente cambia su nombre a BioBioChile, recopilando las noticias entregadas por las estaciones de todo Chile junto con temas propios.

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