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2020-12-13El ahorro en tiempos de pandemia: ¿forzado o por precaución?

BID |La crisis que ha generado la pandemia de COVID-19 ha sido un catalizador de rápidas transformaciones en todos los niveles de la economía. El cambio en el comportamiento de los consumidores ha sido especialmente notable en lo concerniente al ahorro. En República Dominicana, entre enero y octubre de 2020 los hogares aumentaron sus depósitos en el sistema financiero en RD$143.238 millones (US$2.452 millones), equivalente a 3,2% del PIB. Este es un aumento extraordinario, duplicando el incremento de RD$72.197 millones (US$1.236 millones) registrado en todo 2019. ¿Cómo explicar este dramático crecimiento?

Ahorro forzado y ahorro precautorio

El crecimiento reciente del ahorro en República Dominicana tiene varias aristas. En primer lugar, tenemos una porción de la población cuyo ingreso ha sido poco afectado por la pandemia. Estas personas que tenían una buena proporción de su ingreso disponible para gastos no esenciales se convirtieron en ahorrantes forzados durante el confinamiento. Con la cuarentena desaparecieron las oportunidades de gastar en viajes, entretenimiento o comidas fuera de casa, mientras que otros gastos recurrentes como los de transporte y combustible se han recortado. Se destaca que aun en la reapertura estos renglones de consumo no se han recuperado.

Con la cuarentena desaparecieron las oportunidades de gastar en viajes, entretenimiento o comidas fuera de casa, mientras que otros gastos recurrentes como los de transporte y combustible se han recortado.

Por otro lado, es probable que otros hayan aumentado su ahorro por precaución. Debido a la incertidumbre sobre las consecuencias económicas de la pandemia, muchos temen perder su empleo o que se afecten sus flujos de ingreso futuro. En este grupo se incluye una parte cuyo ingreso ha mermado durante la pandemia, como los empleados suspendidos y cancelados, los independientes y una porción de los informales que perdieron su empleo temporal o permanentemente. Este segmento tenderá a reducir su consumo y, de ser posible, a ahorrar, aunque muchos tendrán dificultad para hacerlo.

Debido a la incertidumbre sobre las consecuencias económicas de la pandemia, muchos temen perder su empleo o que se afecten sus flujos de ingreso futuro.

La paradoja del ahorro

En general, el ahorro es positivo para la economía, pero un aumento generalizado del ahorro en un momento en que la actividad económica es frágil no necesariamente conduce a incrementos de la inversión y el crecimiento económico. El aumento del ahorro en las circunstancias actuales podría perjudicar el crecimiento porque desplaza el consumo y deprime la débil demanda agregada. Esto es lo que se conoce en la literatura económica como la paradoja del ahorro: la economía necesita que el dinero siga circulando. Es por eso por lo que las autoridades están incentivando el consumo, bajando las tasas de interés y canalizando crédito a los hogares.

El aumento del ahorro en las circunstancias actuales podría perjudicar el crecimiento porque desplaza el consumo y deprime la débil demanda agregada.

¿Qué tanto del incremento del ahorro ha sido precautorio y qué tanto forzado? No lo sabemos, pero considerando la estructura de la economía dominicana, dominada por bajos salarios y alta informalidad, los hogares que están en disposición de gastar sus ahorros forzados son probablemente una proporción baja del total de los ahorrantes.

Cabría esperar que una parte del ahorro forzado del confinamiento se gaste relativamente rápido a medida que avance la reapertura y se mantenga estable la situación epidemiológica, y es posible que ciertos hogares poco afectados por la crisis se vean atraídos por las actuales condiciones financieras blandas para aumentar su gasto no esencial. En tanto al ahorro precautorio, se estima que este se mantendrá hasta tanto no mejoren las perspectivas económicas.

Acelerar la recuperación y promover el ahorro

La recuperación del consumo de los ahorristas forzados tendrá un efecto positivo, pero no bastará para reflotar la economía en el corto plazo. En estos momentos es el Estado quien más puede incidir para empujar la demanda agregada hasta la normalización. El aumento del gasto en programas sociales ha ayudado a preservar cierto nivel de consumo de los hogares, pero una mayor inversión pública que privilegie actividades productivas intensivas en mano de obra contribuirá a acelerar la recuperación.

En estos momentos es el Estado quien más puede incidir para empujar la demanda agregada hasta la normalización.

Una vez se empiece a recuperar la economía, es posible que la experiencia vivida durante el 2020 incentive a un mayor ahorro de los hogares en el mediano plazo, lo que estimularía la inversión nacional. Para poder aprovechar este impulso se requerirá profundizar las políticas públicas que incentiven la inclusión financiera, que es todavía baja en el país, y el fomento de la educación financiera y de una cultura del ahorro. Si bien los subagentes bancarios han representado un significativo avance en inclusión financiera, y la pandemia ha impulsado la bancarización (se crearon aproximadamente 150.000 cuentas bancarias para beneficiarios de los programas sociales FASE y Pa’Ti), la proporción de personas sin acceso al sistema financiero es alta (45% en 2017). El país tiene muchas oportunidades para aprovechar el desarrollo de los instrumentos de pago electrónicos para promover la inclusión financiera de toda la población, y así acercarles a los instrumentos de ahorro formal.

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