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2020-08-24Invertir en la preparación adecuada de proyectos de infraestructura sostenible genera un retorno sustancial

BID |¿Cuál es el retorno de la inversión en preparar buenos proyectos de infraestructura? La respuesta es inmediata: ahorrar futuros gastos innecesarios, sobrecostos, retrasos y demás ineficiencias a lo largo del desarrollo, operación y mantenimiento que pongan en peligro el beneficio que suponen estos activos y sus servicios asociados a la hora de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y la equidad social y crecimiento de sus economías.

El actual contexto de restricción fiscal e incertidumbre generado por la pandemia hace todavía más necesarias herramientas y facilidades que pongan el foco en la preparación y estructuración de buenos proyectos.

Recientemente, participamos en una serie de webinarios sobre asociaciones público-privadas (APP) resilientes y cómo considerar y mitigar el riesgo climático en la preparación de proyectos sostenibles. El BID presentó un toolkit para generar APP resilientes, centrado en las diferentes consideraciones de resiliencia climática a lo largo de las etapas del desarrollo de proyectos.

Los riesgos y consecuencias derivadas del cambio climático afectan a todo y a todos. Por ejemplo, en 2017 las inundaciones en Perú destruyeron más de 240 puentes y miles de kilómetros de carreteras. El proyecto de reconstrucción se estimó en alrededor de USD 6 mil millones, más del 3 por ciento del PIB peruano.

La consideración de los riesgos asociados al desarrollo de infraestructura sostenible no puede ceñirse a un componente concreto de la preparación de proyectos, sino que debe formar parte del análisis integral del mismo a lo largo de todas sus fases.

La importancia de facilidades y herramientas que mejoren la preparación de proyectos

En concreto, la identificación y cuantificación de riesgos es pieza clave para generar APP que permitan una asignación de responsabilidades (riesgos) eficiente y sostenible. Herramientas concretas de aplicación práctica para la evaluación del riesgo climático y de desastres naturales son esenciales para la preparación de proyectos de infraestructura.

Sin embargo, la aplicación de herramientas sólidas y robustas, así como la consideración de los componentes de resiliencia en la preparación y desarrollo de proyectos a lo largo de todo el proceso conlleva necesariamente hacer uso de recursos. Normalmente, estos son públicos, aunque pueden existir alternativas de recuperación contingente al desarrollo del proyecto que permitan al sector público recuperar los costes incurridos en la preparación. Dichos recursos son siempre (y desgraciadamente ahora más, dada la pandemia) escasos. La pregunta siempre clave es: ¿compensa?

La preparación de proyectos de infraestructura sostenible supone un costo, pero sus beneficios lo superan

La correcta preparación de proyectos de infraestructura sostenible es una actividad crítica y compleja, para la cual resulta necesario destinar importantes recursos. De acuerdo con el Global Infrastructure Hub (GIH), iniciativa del G20, cuyo objeto es conectar a la comunidad global de infraestructura, y donde el BID es socio estratégico, los costos de preparación de proyectos de infraestructura en los países en desarrollo generalmente oscilan entre el 5 y el 10% de la inversión total del proyecto, y alrededor del 3-5% de los costos del proyecto en los países desarrollados.

Estas cantidades son considerables, más aun entendiendo el volumen de recursos necesarios para desarrollar infraestructura resiliente. Sin embargo, deben entenderse como una inversión: una inversión en pre-inversión. Y como siempre que se invierte en algo, se espera un rendimiento. En una entrada reciente, cuantificábamos estas ineficiencias en alrededor del 1% del PIB de América Latina y el Caribe, lo que representa más del 30% de la inversión pública en infraestructura en de la región. Evitar estas ineficiencias es el retorno que la sociedad percibe cuando se invierte en pre-inversión, esto es, cuando se destinan los recursos necesarios para preparar bien los proyectos.

¿Y cómo se encuentra ahora mismo la región en cuanto a su capacidad para preparar adecuadamente los proyectos de infraestructura sostenible? En nuestra evaluación, junto con la Unidad de Inteligencia de The Economist, identificamos la preparación adecuada de proyectos como uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo de infraestructura sostenible y eficiente en la región. Una parte importante de los países analizados todavía muestran falta de capacidad, experiencia y/o recursos para la preparación de proyectos.

¿Cómo apoyamos la preparación de proyectos desde la Banca Multilateral de Desarrollo?

Como recoge la Plataforma de Cooperación en Infraestructura de la Banca Multilateral de Desarrollo (BMD) – G20, bajo los esquemas de gobernanza apropiados, la BMD permite garantizar la asesoría desinteresada que buscan los gobiernos por parte de las facilidades de preparación y estructuración de proyectos, independientes de la provisión del financiamiento de estos.

La BMD ha estado activa durante los últimos años desarrollando facilidades de preparación y estructuración de proyectos de infraestructura sostenible con foco particular en proyectos APP. Desde 2015 se han establecido 10 facilidades de proyectos en BMD y se estima que alrededor de USD 600 millones han sido comprometidos desde entonces para dichas facilidades, que han permitido desarrollar iniciativas para unos 200 proyectos y que han supuesto un valor total de proyectos superior a  los USD 50 mil millones.

En este sentido, el Global Infrastructure Facility (GIF), donde el BID actúa como socio técnico, supone igualmente una excelente asociación entre Gobiernos, BMD, inversores del sector privado y entes financieros con el objeto de proporcionar una forma de colaborar más eficientemente en la preparación, estructuración e implementación de proyectos.

El BID ha sido pionero en la participación de facilidades para la preparación de proyectos APP. En 2006, el Infrafund representó la primera experiencia donde nos marcamos el objetivo de movilizar capital privado al sector de infraestructura. A través de ella, y en colaboración con Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) y la Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en inglés) en Brasil se apoyaron 14 proyectos que movilizaron más de USD 11 mil millones.

Construyendo sobre estas experiencias, actualmente el Equipo APP del BID está participando en otras tres Facilidades de Preparación de Proyectos APP: con Caixa Económica Federal (Brasil), Banco de Desenvolvimento de Minas Gerais (BDMG- Estado de Minas Gerais) y Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) e Infrastructure Project Authority (IPA-UK) en Colombia.

Es necesario actuar sobre la generación de una cartera de proyectos socialmente rentables y bancables, así como sobre diversos mecanismos y facilidades de preparación y estructuración de proyectos que permitan canalizar un mejor y mayor modo de financiamiento hacia la infraestructura.

Esto se vuelve incluso más necesario en el actual contexto de restricción fiscal e incertidumbre generado por la pandemia, y donde cada vez es más probable que se verifique un doble vuelo a la calidad (“double flight to quality”) en materia de inversión privada en infraestructura en América Latina y el Caribe: los inversores priorizarán proyectos bien estructurados y en entornos regulatorios y fiscales sostenibles.

Desde el Equipo APP del BID continuaremos apoyando la preparación de proyectos a través de todas nuestras capacidades. La evidencia nos señala cómo el resultado compensa: los beneficios de preparar correctamente los proyectos superan ampliamente sus costes. Sigamos apostando por políticas, herramientas y mecanismos orientadas siempre a hacer el mejor uso posible de los recursos públicos de una manera sostenible.

BID
Autor
BID

Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Trabajamos para mejorar la calidad de vida en América Latina y el Caribe. Ayudamos a mejorar la salud, la educación y la infraestructura a través del apoyo financiero y técnico a los países que trabajan para reducir la pobreza y la desigualdad. Nuestro objetivo es alcanzar el desarrollo de una manera sostenible y respetuosa con el clima. Con una historia que se remonta a 1959, hoy somos la principal fuente de financiamiento para el desarrollo para América Latina y el Caribe.

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