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2015-07-01La cantera y el reflejo de un país por transformar

Revista Virtual Pro |“Puede haber esperanza únicamente para una sociedad la cual actúa como una gran familia, no como muchas separadas”. Anwar Sadat - Premio Nobel de Paz - 1978

El municipio de Soacha, Cundinamarca (vecino de Bogotá, la capital colombiana) en tiempo de los chibchas fue uno de los grandes principados de los Zipas. “Sua” significa sol y “cha” varón, por lo cual fue denominada la “Ciudad del Dios varón”. Durante los últimos años se encontraron restos óseos, vasijas, pictogramas e ideogramas de arte rupestre con pinturas de origen vegetal por varios lugares del municipio, según estudios antropológicos pertenecen a la cultura muisca que habitó estas tierras desde hace 11000 años.

En el censo de 1973 la población de Soacha era de 28000 habitantes, en los años ochentas se emprendió la urbanización masiva, que dio como resultado que en 1985 el número de habitantes fueran cercano a los 122.300. La llegada de un gran número de familias, en su mayoría campesinos con dificultades económicas, otros escapando de la guerra, cimentaron varias urbanizaciones legales e ilegales. En 2003 la población ascendió a los 370.000 habitantes. En el 2013 en un solo mes llegaron 600 familias desarraigadas del Valle del cauca. El municipio se tornó en uno de los grandes acopios de desplazados que llegaron de diferentes regiones de Colombia, de los cuales un gran número se asentaron en los cerros orientales como la montaña de Cazucá; donde por varias décadas se ubicaron explotaciones de canteras a cielo abierto, nacieron barrios que siguen proliferando con sus necesidades básicas como servicios públicos, salud, educación, empleo… A ciencia cierta no se sabe cual es el número de habitantes el día de hoy, para este año se estima que su población se acerque a los 520.000 habitantes.

En febrero del presente año, el coordinador residente y humanitario de la ONU, Fabrizio Hochschild, comentó en Blu radio: “En Soacha también aprendí que cada semana llegan de 10 a 20 nuevas familias desplazadas a comunas como los Altos de Cazucá, y me contaron que la gran mayoría de ellos vienen de Buenaventura”.

Bogotá desde los años noventa viene acabando con la explotación de canteras, lo cual ha generado que Soacha y otros municipios sean los abastecedores de arenas, gravas, arcillas y piedras para la construcción de la metrópoli.

La locomotora minera en Soacha

En la zona denominada el Cerro de los Pinos que hace parte del barrio San Mateo (comuna 4 de Soacha) y limita con la Ciudadela Sucre, se encontraban 20 piedras con arte rupestre (de las cuales quedan 19) que datan de tiempos de la colonia; aunque no fueron alcanzadas por las construcciones, llevan varios años amenazadas por las urbanizaciones y la empresa Invercot Ltda, la cual ha venido devastando las montañas de Soacha, convirtiéndolas en abismos desérticos.

En 2013 y 2015 la policía allanó la cantera de San Mateo, cerrándola en las dos ocasiones y capturando a varias personas que estaban extrayendo con maquinaria pesada los diferentes materiales de construcción. En mayo de 2015 se realizó el cierre definitivo de la cantera con el apoyo de la alcaldía de Bogotá, lo que deja en incertidumbre el no actuar de las diferentes alcaldías del municipio y los funcionarios de la CAR durante estos años. Lo dramático es que a pesar del cierre aún se sigue explotando la cantera.

De las 200 canteras que hay en Soacha se estima que el 70% son ilegales. De los 182 kilómetros cuadrados del municipio el 15% es territorio legalmente dedicado a la minería. De los 52 títulos para explotar materiales de construcción en Soacha 11 ya vencieron y tan solo 12 tiene plan de manejo ambiental. De las 2300 hectáreas legales de explotación el 70% pertenecen a 7 empresas o personas naturales; el título más grande concierne a Minas de Canoas Ltda. (Mincal), con licencia hasta 2015 para explotar 467 hectáreas. Carlos Arturo Toro el propietario de Invercot Ltda, empresa que “explotó” la cantera en San Mateo tiene el título más grande en cuanto a personas, el terreno para explotar es de 210 hectáreas y tenía permiso hasta 2024, permiso que fue restringido por varios incumplimientos ambientales de la empresa.

En estos días una retro-excavadora tapó con tierra la piedra diez, destruyendo los pictogramas que se encontraban en un costado de la roca, en un desafío de poder, pasando por encima del Instituto Colombiano de Antropología y Arqueología ICANH, sin importar que el área fuera zona de protección arqueológica en el plan de ordenamiento territorial, y que la piedra durante varios meses estuviera cercada por una poli-sombra.

Hace unos meses el alcalde de Soacha Juan Carlos Nemocón fue llamado a interrogatorio por parte de la fiscalía debido a la falta de control en la cantera, que a pesar de haber sido cerrada por la fiscalía, sigue funcionando descaradamente con maquinaria pesada a causa de la omisión de las autoridades del municipio.

El 3 de mayo de este año en medio de un evento cultural organizado para fomentar el cuidado del cerro, dos periodistas del periódico el Espectador fueron acosados junto a los asistentes al evento (organizado por la ONG Resistencia Andina), por hombres armados que salieron de la cantera, propiedad del señor Carlos Toro.

Subir a los cerros donde antes se hacían caminatas ecologicas de colegios y universidades, ahora es un riesgo por la delincuencia y la gente que cuida la explotación ilegal de la cantera.

Con esto es necesario una acción urgente de cambio y compromiso por parte de la gobernación y la alcaldía municipal para proteger las piedras que están a punto de ser consumidas por la canteras, para ligarse a los proyectos sociales y que estos, verdaderamente dignifiquen y concienticen las comunidades aledañas a las canteras en todo el municipio; el problema pasa de la contaminación a la descomposición social, legados de la corrupción que no han dejado que los proyectos sociales verdaderamente identifiquen las problemáticas de las comunidades; ejercer un mayor control en las diferentes canteras del municipio y cortar la epidemia de la corrupción serían el camino. Casos como el del gobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz Vargas que está siendo investigado por el llamado carrusel de la contratación evidencian esta degradación.

Video: Alcalde de Soacha llamado a interrogatorio Fuente: Pedro Guzman

Es de resaltar los grupos de antropólogos de la Universidad Distrital y Nacional que hacen caminatas para que se conozca el patrimonio arqueológico del cerro de San Mateo, las acciones de tutela entabladas por la comunidad cercana al cerro, la comunidad muisca de Soacha y el Cabildo indígena La Diosa Dulima de la tribu Pijao, contra la curadora Esther Lugo Barrero, por expedir el permiso para la construcción de una urbanización de la Fiduciaria Bogotá, quienes pretenden hacer de la zona de las piedras un conjunto residencial desde hace unos meses. También se resalta el grupo de vigías del patrimonio de Soacha, los ambientalistas que con su trabajo de concientización buscan la preservación y protección de estas zonas; y a los diferentes medios de comunicación en especial a los periódicos Publico.com, Soacha ilustrada, El Tiempo y El Espectador, quienes han venido informando a la sociedad los diferentes procesos y problemática que aquejan el cerro y las canteras del municipio.

Escenarios como la minería excedida en las canteras de Soacha y las problemáticas que van surgiendo en las comunidades, se replican en zonas mineras de varios lugares del país y el mundo “en desarrollo”, el problema ambiental ligado al cambio climático es agudo y está generando escasez de recursos naturales (especialmente de agua), está concibiendo el exterminio y dejando especies en vía de extinción, extendiendo la brecha entre ricos y pobres, deteriorando el mundo y la calidad de vida de gran parte de la humanidad. Es urgente que los gobiernos, las industrias y la sociedad planetaria valore honestamente las reflexiones científicas, filosóficas, teológicas y de organizaciones sociales sobre el desafío que tenemos que afrontar en pro de nuestro medio ambiente, en el cuidado y mantenimiento de nuestra gran casa, todo en nuestro planeta está conectado, y lo que hagamos en cualquier parte de el tiene consecuencias con nosotros y las generaciones futuras. Otro mundo es posible, tu haces que suceda.


Mauro Sastoque
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