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2020-08-25La conservación de un mar de montañas

WWF |Una familia de origen alemán se ha encargado de conservar un bosque del Macizo Colombiano durante 90 años. Hoy, los herederos del predio, conocido como la Reserva Natural Merenberg, quieren convertirlo en un centro para la investigación científica y académica.

Eran tiempos legendarios. Cuando las vacas compartían el potrero con venados del bosque, y las dantas y los osos de anteojos poblaban los alrededores. Cuando los pumas no sufrían de hambre ni le temían a los humanos. Cuando sentarse bajo un árbol era la oportunidad de contemplar un desfile de vida silvestre protagonizado por monos aulladores y churucos, armadillos, ardillas, culebras y comadrejas. Eran los tiempos en los que Karl Kohlsdorf y Elfriede Oertel, alemanes de origen, empezaban a acomodarse en los bosques de niebla y robles del municipio de La Plata (Huila), en la cordillera central, para fundar su hogar y la que sería la primera iniciativa de conservación privada del país.

“Mi abuelo Karl nació en 1886. Se graduó como agrónomo y fue experto en cacao. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, fue soldado y cayó prisionero en Marruecos. Más tarde fue trasladado a Francia y allí conoció a mi abuela. Se casaron y tuvieron una granja en la frontera con Polonia, pero por la depresión del 29 decidieron venir a Colombia, donde mi abuelo había sido profesor de agronomía, entre 1920 y 1924, en la Universidad Nacional en Bogotá”, cuenta Svanhild Büch, quien en los últimos seis años se ha dedicado a escudriñar en su historia familiar y a corroborar con cartas, escrituras, fotos y diarios, la contribución invaluable que hicieron sus padres y abuelos para la conservación del lugar que encontraron.

Karl llegó en 1930 y emprendió, junto a otros alemanes, un viaje hacia el Huila. A lomo de caballo inspeccionaron esa tierra fértil y decidieron adquirir el equivalente a seis mil hectáreas. Según los registros, la propiedad se dividió en varias fincas que recibieron nombres alemanes. La de Karl se llamó Merenberg, que significa mar de montañas. Más tarde, en 1932, Elfriede llegó al lugar en compañía de sus hijos Mechthild y Helmut. “En una carta, ella describió que entraron al predio empapados y llenos de barro. Solo hasta ese momento supieron que no había casa; mi abuelo la construyó un tiempo después y sigue estando intacta. Aprendieron a alimentarse de maíz y fríjoles, y les fascinó la naturaleza”, cuenta Svanhild.

Un hogar que se convirtió en reserva natural

Una década más tarde, en 1942, dice Svanhild, inició la construcción de la carretera para conectar a Merenberg con el casco urbano de La Plata; una obra que atrajo invasores de tierras. “Eran personas que no respetaban la propiedad privada. Querían arrasar con el bosque bajo el argumento de que los árboles estaban para aprovecharse. Más tarde, mis abuelos perdieron algunos terrenos porque no fueron capaces de defenderlos.”

En la misma época en la que transcurría la construcción, Mechthild regresó a Alemania para recibir un tratamiento por glaucoma que le permitió conservar el 80% de la visión en un ojo." Eso fue durante la Segunda Guerra Mundial, por eso, después de someterse a los procedimientos médicos, se especializó como enfermera y conoció a mi padre, Günther Büch, quien era soldado. Él fue herido en combate y ella fue la encargada de su recuperación. Se casaron en 1947 y en 1948 llegaron a Colombia, cuando mi abuelo ya había muerto, en 1945”.

La presencia de la joven pareja en Merenberg revitalizó los ideales de conservación que Karl instituyó para enfrentar las amenazas que los colonos campesinos generaron sobre los ecosistemas. Al respecto, Günther consignó en un relato: “Ya todo era distinto cuando aparecí en la región. Los animales silvestres, perseguidos por los cazadores, aprendieron a esconderse. Los sobrevivientes se retiraban de la zona colonizada. Me gustaba observar a la última pareja de osos hormigueros. Un día vi solo uno de ellos y, al día siguiente, su cueva, bajo un tronco viejo, quedó vacía para siempre. Los monos churucos, fáciles de distinguir por su piel negra de lana larga y sus gritos rítmicos, ‘churuc-churuc’, eran bastante apetecidos por los cazadores. En 1975 conté tres, dos, uno, ninguno...’”.

Esa sensibilidad de Günther frente al legado de su nueva familia, sumada a la convicción de Mechthild de proteger el legado de su padre, los llevaron a prohibir la caza y la tala en la propiedad. También, a buscar el apoyo del entonces Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente (INDERENA) para declarar a Merenberg como una reserva natural privada; un aval inédito que alcanzaron en 1970.

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WWF

WWF es la principal organización de conservación global, con presencia en más de 100 países y que cuenta con el apoyo de más de 5 millones de socios. Las acciones de WWF están enfocadas en seis grandes objetivos: especies, bosques, océanos, agua dulce, alimentación, clima y energía. WWF tiene además tres líneas de acción transversales: gobernanza política y social, finanzas y mercados.

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