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2020-12-04 Las aguas residuales: el gran aliado en la lucha contra el COVID-19

BID |Científicos de todo el mundo están buscando en las aguas residuales los secretos para evitar una segunda ola de COVID-19.

Desde hace tiempo, muchos países en el mundo han monitoreado las aguas residuales, que más allá de revelar el consumo de drogas o desinfectantes, puede ayudar a evaluar el éxito de las campañas de vacunación contra el poliovirus, por ejemplo.

La Organización de las Naciones Unidas reporta que, una vez más, científicos de todo el mundo están buscando en las aguas residuales los secretos para evitar una segunda ola de COVID-19. Desde España a Brasil, “los investigadores están estudiando detenidamente muestras de aguas residuales en busca de rastros del nuevo coronavirus, que se encuentra en las heces humanas.”

Esto porque el coronavirus deja un rastro genético (ARN) que se mantiene en el cuerpo de los infectados durante 20 días. Cuando lo expulsan mediante heces y otros métodos de secreción, llega a las aguas residuales. Ello provee una gran oportunidad de detección y prevención de olas y brotes de contagios, especialmente considerando que el virus puede ser excretado no solo en las heces de pacientes sintomáticos, sin también en los presintomáticos y asintomáticos.

A raíz de la detección de personas infectadas con el nuevo virus, en Uruguay se ha declarado el estado de emergencia sanitaria desde el 13 de marzo de 2020. Con base en las mejores prácticas de investigación, y gracias a un esfuerzo conjunto entre el BID, el gobierno nacional y la academia, se trabajó con el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Vivienda con su Dirección Nacional del Agua y varias instituciones académicas (como el Parque Científico y Tecnológico de Pando, la Facultad de Química, el Centro Regional de Tecnologías de Saneamiento, el Instituto Pasteur),  para fortalecer las capacidades nacionales de detección de la presencia de casos COVID-19 en la población a partir de la caracterización de efluentes domésticos, implementando localmente la técnica analítica para el análisis del virus en aguas residuales y desarrollando un protocolo estándar para la toma de muestras con este objetivo.

Este apoyo del BID se complementa con el apoyo del Banco Mundial y de la Corporación Andina de Fomento al Gobierno de Uruguay, en un esfuerzo de coordinación necesario especialmente en tiempos de pandemia.

El contar con una herramienta de alerta temprana permite identificar la variación de su presencia en zonas con población infectada en etapas de incubación o bien en presencia de infectados asintomáticos, y en consecuencia, prevenir el pico de contagio, así como en zonas donde no hay infectados reportados contar con una señal de alerta inmediata.

Una vez más, soluciones innovadoras combinadas por el conocimiento científico podrían ayudar a la humanidad en prevenir enfermedades y muertes. Lamentablemente, esta práctica tan prometedora no representa una viable solución de alerta temprana en toda la región. En América Latina y el Caribe, solo un 31% de la población cuenta con acceso a saneamiento seguro. Esto significa que la gran mayoría no está conectada a una red de alcantarillado que, más allá de representar un componente esencial de la cobertura universal de la salud, representa también la condición sin-qua-non para aplicar esta metodología de detección.

Al respecto, cabe mencionar que el Gobierno de Uruguay ha elaborado un Plan Nacional de Saneamiento (aprobado por Decreto Nacional 014/020) que tiene su raíz en la declaración del acceso al saneamiento como derecho humano fundamental (reforma constitucional del 2004). Dicho esto, si bien el país cuenta con los indicadores de acceso mejores de la región, aún existe desafíos: alrededor del 35% de la población urbana (95% de la población total) no cuenta con saneamiento por red de alcantarillado y utiliza sistemas de saneamiento individuales, lo que implica desafíos para la utilización de esta herramienta de alerta temprana.

Investigadores de varios países, incluyendo Brasil, detectaron la presencia del nuevo coronavirus en muestras de aguas residuales recolectadas semanas o meses antes del primer caso registrado oficialmente en la ciudad china de Wuhan, considerado como el origen de la actual pandemia.

En Uruguay se están realizando campañas de muestreo en varias zonas del país con el objetivo de que la alerta temprana de COVID en aguas residuales sea una de las herramientas clave de toma de decisión vinculadas a la pandemia. Esto nos recuerda una vez más que las aguas residuales son en realidad un recurso y no un desecho, y que pueden ser una clave para aprovechar la información que contienen previamente a verterlas en el ambiente.

*Este blog fue co-escrito por Nicolás Rezzano, especialista de la División de agua y saneamiento del BID, residente en Montevideo, Uruguay.

Marcello Basani

Marcello Basani, de nacionalidad italiana, es Especialista Senior de Agua y Saneamiento en la Oficina del BID en Uruguay. Desde Montevideo, lidera la preparación y la implementación de proyectos y actividades relacionadas a agua, saneamiento y desechos sólidos. Con el BID ha trabajado en el Caribe desde Guayana, y en Ecuador. Antes de ingresar al BID, trabajó como consultor individual para el Grupo de Evaluación Independiente del Banco Mundial, el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias y para la universidad, en temas relacionados con agua y desarrollo. Trabajó también en Nepal y Pakistán como representante en terreno del Consejo Nacional de Investigación Italiano, sobre temas relacionados a la gestión de recursos naturales. Marcello posee un Doctorado (PhD) en Economía Ambiental de la Universidad de Trento (Italia) y una Maestría en Economía del Desarrollo de la Universidad de Sussex (Inglaterra).

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Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Trabajamos para mejorar la calidad de vida en América Latina y el Caribe. Ayudamos a mejorar la salud, la educación y la infraestructura a través del apoyo financiero y técnico a los países que trabajan para reducir la pobreza y la desigualdad. Nuestro objetivo es alcanzar el desarrollo de una manera sostenible y respetuosa con el clima. Con una historia que se remonta a 1959, hoy somos la principal fuente de financiamiento para el desarrollo para América Latina y el Caribe.

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