Revaluación del modelo universitario en América Latina

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2020-03-03Revaluación del modelo universitario en América Latina

Revista Virtual pro |La Tercera y la Cuarta Revolución Industrial están cambiando y cambiarán nuestra cotidianidad a través del uso de las TIC. Estas inminentes transformaciones traerán consigo la imperante necesidad de crear e implementar nuevos modelos epistemológicos (formas cómo adquirimos conocimientos) y pedagógicos en todos los niveles educativos. En ese sentido es fundamental que la academia lidere estos cambios a través de la implementación de herramientas EdTech como cursos y laboratorios virtuales en las carreras de educación superior.

David Roberts, investigador y profesor de Singularity University, afirmó que “La educación superior como la conocemos actualmente será solo historia”. Según este investigador, el modelo educativo universitario actual no tiene sentido, porque cursar un pregrado implica que un estudiante pase de 4 a 5 años estudiando de lleno, sin establecer una relación práctica con el mercado al que se enfrentará una vez obtenga su título universitario.

Por ende, la búsqueda de empleo de los recién graduados es frustrante, de un lado, los conocimientos que han adquirido han perdido vigencia por la constante transformación de su campo y, de otro, durante la carrera, los estudiantes invirtieron su tiempo en cumplir con los requisitos del programa sin lograr vincularse a un sector productivo. Con suerte, algunos de ellos habrán conseguido pasantías, no así la mayoría. En eso radica la obsolescencia del modelo educativo actual, ya que no responde a las necesidades del mercado ni prepara a los estudiantes para resolver los desafíos prácticos.

En este panorama es común que los estudiantes deserten de las universidades. En América Latina, según el Banco Mundial, las instituciones educativas universitarias han mejorado considerablemente en aspectos como aumento del número de matrículas, reducción la brecha de género y expansión a otras regiones (por ejemplo, la Universidad Nacional de Colombia tiene sedes en Amazonas, Tumaco y San Andrés). Sin embargo, el 50% de los estudiantes universitarios desertan. El Banco Mundial también señala que algunas de las causas de este fenómeno son “una pobre calidad académica, una cuestionable duración e idoneidad de los programas educativos, limitada oferta universitaria, un pobre avance en la investigación y una deficiente atracción de talento”. Ante estos problemas, algunos actores académicos, como el Tecnológico de Monterrey, han decidido transformar sus modelos epistemológicos y pedagógicos.

Modelo Educativo Tec21 En el 2013, las directivas del Tecnológico de Monterrey se propusieron evolucionar hacia el Modelo Educativo Tec21, que propende a una educación integral con componentes fundamentales (materias propias de cada carrera) y transversales (competencias útiles para todas las carreras), para asegurar que los estudiantes puedan enfrentar “los desafíos que demanda un mundo cambiante e incierto y asegurar la competitividad internacional de los egresados”. Y en 2018, publicaron la guía para esta transformación Modelo Educativo Tec21, donde aclaran que este documento es apenas una ruta, ya que la transformación se sigue llevando a cabo.

Las competencias que busca desarrollar este modelo son: autoconocimiento y gestión; emprendimiento innovador; inteligencia social; compromiso ético y ciudadano; razonamiento para enfrentar la complejidad; comunicación y transformación digital. Para desarrollar estas competencias este modelo propone flexibilizar los cursos en dos direcciones, en primer lugar, cada estudiante cursará las materias de su elección en diferentes campos para explorar sus intereses durante los tres primeros semestres. Y durante el cuarto semestre, el estudiante decidirá el enfoque de su carrera y se especializará en los últimos cinco semestres. En segundo lugar, se propone la implementación de cursos presenciales, virtuales e híbridos para facilitar la experiencia académica.

Para lograr este último, el Tecnológico de Monterrey tiene como directriz institucional que el cuerpo docente incorpore de manera efectiva y eficaz “el uso de la tecnología como herramienta para la implementación, evaluación y mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje”. Este es precisamente el eje de la transformación que debería implementarse en todas las instituciones de educación superior alrededor del mundo: establecer una política institucional clara para implementar las TIC, y que no solo sean proyectos espontáneos de algunos docentes. Y, el primer paso, es ofertar cursos virtuales o híbridos. 


Cursos virtuales, el primer paso

 La implementación de cursos virtuales ha sido exitosa durante la última década. Plataformas independientes como Domestika, Udemy, edX y Coursera han cambiado la forma cómo adquirimos conocimiento porque le dan la posibilidad al estudiante de trazar su propia ruta de estudio, es decir, fomentan la autonomía del estudiante y lo hacen más responsable de su proceso de aprendizaje. Aunado a esto, los cursos virtuales tienen otras ventajas respecto a los presenciales:

  1. La flexibilidad por la comunicación asincrónica. En los cursos virtuales cada estudiante acomoda su horario según sus necesidades (laborales, familiares, académicas), así, la interacción entre estudiantes y profesores puede llevarse a cabo a través de medios digitales (foros, chats) en horarios diferidos. 
  2. Reproducibilidad, la mayoría de las sesiones grupales de los cursos virtual son grabadas y subidas a la plataforma, así cada estudiante puede consultar los contenidos de la clase cuantas veces quiera (o adelantarse si el estudiante no pudo conectarse a la sesión).
  3. Eliminación de las barreras geográficas. A través de las plataformas que ofertan cursos virtuales es posible cursar clases sobre temas que no están disponibles en la ciudad en la que el estudiante vive, con diferentes educadores y universidades del mundo. Lo que le permite tanto a los estudiantes como los profesores implicados entrar en contacto con culturas diversas sin movilizarse.
  4. Los estudiantes ahorran tiempo y dinero porque no deben desplazarse a otros lugares, pueden aprender desde su casa o lugar de trabajo.
  5. Permite la formación continua. Quizá una de las mayores ventajas de la educación virtual es la opción de poder tomar cuantos cursos el estudiante desee (y le sea posible) al mismo tiempo y con diferentes instituciones alrededor del mundo.
  6. Enfocarse en intereses propios o necesidades específicas. Estudiar de forma virtual le permite al estudiante personalizar su educación. Por ejemplo, un estudiante de literatura que es consciente de su debilidad en un área específica puede optar por tomar cursos del tema y reforzar sus conocimientos. Y, al mismo tiempo, si un estudiante está muy interesado en otro tema, puede seguir especializándose al inscribirse en cursos avanzados. 

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Anyeli Rivera Tancón
aariverat@unal.edu.co
Profesional en Estudios Literarios
Universidad Nacional de Colombia

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Autor
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