
Imagen. / El hielo azul que cubre el lago Fryxell, en las Montañas Transantárticas, proviene del deshielo glacial del Glaciar Canadá y otros glaciares más pequeños. © Joe Mastroianni, National Science Foundation.
2025-08-05
Formación, relevancia ecológica y amenazas contemporáneas de las regiones polares
Las regiones polares, ubicadas en los extremos norte y sur del planeta, representan entornos fundamentales para el equilibrio climático global y la biodiversidad terrestre y marina. Estas zonas —el Ártico y la Antártida— se caracterizan por temperaturas extremas, largas estaciones de luz u oscuridad y una singular dinámica ecológica, climática y geológica. Sin embargo, a pesar de su aparente inmutabilidad, las regiones polares han sido escenario de transformaciones significativas a lo largo de la historia geológica de la Tierra. En la actualidad, enfrentan amenazas sin precedentes, derivadas del calentamiento global, la amplificación polar y la actividad humana. Comprender su origen, evolución y función en el sistema terrestre resulta crucial para enfrentar los desafíos ambientales del siglo XXI.
Formación geológica y evolución climática de las regiones polares
Desde una perspectiva geológica, las regiones polares no siempre han estado cubiertas por hielo. Estudios paleoclimáticos han demostrado que, hace aproximadamente cuatro millones de años, el Polo Norte tenía muy poco o ningún hielo permanente durante el verano. Este periodo cálido, correspondiente al Plioceno medio, se caracterizó por niveles atmosféricos de dióxido de carbono similares a los actuales, lo que sugiere un vínculo directo entre concentración de gases de efecto invernadero y retroceso del hielo marino.
El proceso de enfriamiento que llevó a la formación de las capas de hielo polares se consolidó durante el Pleistoceno, hace unos 2,5 millones de años, con el inicio de ciclos glaciales e interglaciales. En el Ártico, el enfriamiento progresivo permitió la formación de hielo marino estacional, mientras que en la Antártida, el aislamiento geográfico favoreció la estabilización de una gruesa capa de hielo continental permanente. La corriente circumpolar antártica, que impide la mezcla de aguas cálidas con las aguas frías del sur, ha sido clave para mantener estas condiciones gélidas.
Características físicas y ecológicas del Ártico y la Antártida
El Ártico es un océano rodeado de masas continentales —principalmente América del Norte, Groenlandia, Europa y Asia—, cubierto por una capa de hielo flotante que varía estacionalmente. Por el contrario, la Antártida es un continente cubierto por una inmensa capa de hielo, rodeado de océanos. Estas diferencias geográficas determinan contrastes en biodiversidad, estabilidad térmica y comportamiento del hielo. Mientras que el hielo ártico es más susceptible al derretimiento estacional, el hielo antártico posee mayor volumen y estabilidad debido a su elevación y condiciones climáticas más extremas.
Desde el punto de vista ecológico, ambas regiones albergan una diversidad adaptada a condiciones extremas. El Ártico es hogar de especies emblemáticas como el oso polar, la morsa y el narval, así como de comunidades indígenas humanas que han desarrollado formas de vida sostenibles. La Antártida, por su parte, posee una rica biodiversidad marina, incluyendo kril antártico, focas, pingüinos y grandes cetáceos migratorios, aunque carece de población humana nativa permanente.

Funciones climáticas y ecológicas de las regiones polares
Las regiones polares actúan como reguladores térmicos del planeta, reflejando gran parte de la radiación solar gracias a su alto albedo (porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja). Esta función ayuda a mantener las temperaturas globales dentro de rangos estables. Además, las masas de hielo almacenan grandes cantidades de agua dulce: si la capa de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental se derritieran por completo, el nivel del mar se elevaría varios metros a nivel mundial.
Asimismo los suelos polares, en especial el permafrost ártico, contienen enormes depósitos de carbono orgánico. Su descongelamiento podría liberar grandes cantidades de metano y dióxido de carbono, exacerbando el efecto invernadero. Este fenómeno, conocido como retroalimentación positiva, agrava el calentamiento global, lo que a su vez acelera el derretimiento del hielo. Además, el fenómeno de amplificación polar —un calentamiento más rápido en las latitudes altas— está afectando particularmente al Ártico, donde las temperaturas aumentan entre dos y cuatro veces más rápido que el promedio global.
Amenazas contemporáneas: calentamiento, deshielo y explotación humana
En las últimas décadas, el deshielo ártico ha alcanzado niveles alarmantes. La extensión mínima del hielo marino ha disminuido en más del 40 % desde finales del siglo XX, y el grosor del hielo multianual está en constante reducción. La pérdida de hielo no solo afecta a las especies locales, sino que también altera las corrientes oceánicas, la formación de nubes y los patrones meteorológicos en el hemisferio norte.
La Antártida, aunque más estable, también ha comenzado a mostrar signos preocupantes. El colapso parcial de plataformas de hielo como Larsen B y la aceleración del derretimiento en la Antártida Occidental sugieren una posible pérdida irreversible si no se toman medidas de mitigación climática. Por otro lado, la creciente actividad humana —como el turismo polar, la exploración de recursos minerales y los intereses geopolíticos en el Ártico— representa una amenaza directa para estos ecosistemas frágiles.
El derretimiento del hielo, la liberación de carbono, la alteración de ecosistemas y la intensificación de la actividad humana son amenazas interconectadas que requieren atención urgente. La investigación científica, la cooperación internacional y la implementación de políticas sostenibles son herramientas fundamentales para preservar estos entornos únicos. La protección de las regiones polares no es solo un imperativo ambiental, sino una necesidad global ante los desafíos del cambio climático.
Para saber más…
Si desea ampliar sus conocimientos sobre calentamiento global y fenómenos asociados, puede consultar las infografías Cambio climático e Ingeniería por el cambio climático en Virtualpro.
Referencias
Mastroianni, J. (2024). Fryxellsee Opt.jpg. [Imagen]. Wikimedia Commons.
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Fryxellsee_Opt.jpg&oldid=956293263
Mortiz, R. (s. f.). Polar science and global warming. Polar Science Center.
https://psc.apl.uw.edu/education/science-information/
RTVE. (2014). En el Polo Norte apenas había hielo hace cuatro millones de años.
https://www.rtve.es/noticias/20141128/polo-norte-apenas-habia-hielo-hace-cuatro-millones-anos/1056884.shtml
SienceDirect. (s. f.). Polar Regions.
https://www.sciencedirect.com/topics/earth-and-planetary-sciences/polar-regions
SINC – Ciencia Contada en Español. (2014, 28 de noviembre). El polo norte casi no tenía hielo hace cuatro millones de años.
https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-polo-norte-casi-no-tenia-hielo-hace-cuatro-millones-de-anos
Vanderlinde, K. (2025). South pole telescope during polar night.jpg. [Imagen]. Wikimedia Commons.
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:South_pole_telescope_during_polar_night.jpg&oldid=1019142390
World Ocean Review. (2019). The Arctic and Antarctic – natural realms at the poles.
https://worldoceanreview.com/en/wor-6/the-arctic-and-antarctic-natural-realms-at-the-poles/a-brief-history-of-the-polar-regions/
Felipe Chavarro
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