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2026-03-27

Más allá del crédito: el rol de MPAS en la intermediación financiera


Ideas clave

  • Los BMD han evolucionado hacia un enfoque integral de sostenibilidad.
  • El MPAS guía la gestión ambiental y social en operaciones intermediadas.
  • Los intermediarios financieros son la primera línea de gestión de riesgos.
  • Contar con SGAS robustos es condición necesaria, pero no suficiente.
  • La calidad de la debida diligencia y la supervisión determinan la efectividad.
  • La intermediación financiera sostenible trasciende el crédito.

Los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) son una de las innovaciones institucionales más relevantes del último medio siglo. Según la CEPAL, no existe un diseño institucional comparable al de los BMD por su capacidad de movilizar recursos para países en desarrollo.

En línea con ello, un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) muestra que instituciones más sólidas promueven el desarrollo financiero y, a su vez, el crecimiento económico, al facilitar el acceso a financiamiento y mejorar las condiciones de los mercados.

En este sentido, los BMD y las instituciones financieras de segundo piso desempeñan un rol clave en el financiamiento del crecimiento económico en América Latina y el Caribe. Con el tiempo, su función se ha ampliado para abordar desafíos globales como la protección ambiental y la provisión de bienes públicos internacionales.

De movilizar recursos a gestionar la sostenibilidad

A partir de los años ochenta, los BMD se involucraron activamente en los temas ambientales. Su participación en la provisión de bienes públicos internacionales adquirió mayor relevancia. La creación de la Facilidad Ambiental Global (GEF) por el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a principios de los años noventa expandió considerablemente sus operaciones en biodiversidad, deforestación, recursos hídricos y desertificación.

En consonancia con este movimiento global, el BID incorporó consideraciones ambientales y sociales en sus operaciones. Tras adoptar su primera Política Ambiental en 1990 y la Política de Medio Ambiente y Cumplimiento de Salvaguardas (OP-703) en 2006, en la actualidad el BID cuenta con el Marco de Política Ambiental y Social (MPAS).

Más que un requisito normativo, el MPAS constituye un marco técnico y operativo que permite a los intermediarios financieros identificar, clasificar y gestionar de manera estructurada los impactos y riesgos ambientales y sociales de sus inversiones, fortaleciendo al mismo tiempo sus capacidades institucionales.

Intermediación financiera: oportunidades y desafíos

Junto con las oportunidades de desarrollo, surgen desafíos específicos, entre ellos: la trazabilidad de los subproyectos y el acceso indirecto a los mismos, debilidades en la evaluación del riesgo contextual, la capacidad del intermediario para gestionar impactos y riesgos ambientales y sociales, y retos asociados a la supervisión de la cartera financiada.

Para entender mejor estos desafíos, es necesario examinar cómo funciona el financiamiento canalizado a través de intermediarios financieros.

Cuando el financiamiento llega a través de intermediarios

La canalización a través de intermediarios financieros, incluyendo bancos de segundo piso, bancos comerciales, fondos de inversión y otras instituciones financieras, ha aumentado en los últimos tiempos.

Este modelo introduce una separación funcional entre el financiador y los subproyectos. La identificación, evaluación, categorización y aprobación de los subproyectos recaen en el intermediario financiero.

Por esta razón, su rol es fundamental. No solo canalizan recursos, sino que actúan como la primera línea de gestión de impactos y riesgos ambientales y sociales.

Tienen la responsabilidad de aplicar los criterios de elegibilidad, realizar la debida diligencia de los subproyectos y asegurar el cumplimiento de los requerimientos relevantes del MPAS. Por ejemplo, un préstamo intermediado puede financiar infraestructura de agua potable y saneamiento, carreteras o infraestructura energética. Cada sector presenta riesgos distintos que se deben evaluar, gestionar y supervisar continuamente para asegurar su sostenibilidad.

Un subproyecto de construcción puede presentar altos niveles de subcontratación, lo que dificulta la identificación y evaluación de riesgos laborales, sociales, de salud y seguridad de la comunidad. También complica la gestión de impactos por contaminación y la participación de las partes interesadas.

Debida diligencia y cadena contractual

La industria de la construcción suele utilizar agencias de empleo para proveer de mano de obra local. Esto genera riesgos adicionales.

Dado el tipo de inversión, no siempre es factible que los intermediarios financieros realicen debidas diligencias detalladas con un gran número de beneficiarios finales. Por ello, se debe asegurar que los requerimientos de las Normas de Desempeño Ambiental y Social (NDAS) del MPAS, se cumplan a lo largo de la cadena contractual. Esto es especialmente relevante cuando los contratistas no mantienen una relación directa con los BMD.

¿Qué determina la efectividad de las operaciones intermediadas?

Contar con sistemas de gestión ambiental y social (SGAS) robustos es fundamental, pero la efectividad depende también de la calidad de la debida diligencia, la comprensión del contexto social y político, la adecuada categorización de los subproyectos y la capacidad operativa del intermediario financiero para implementar y supervisar estos procesos. En conjunto, estos factores permiten asegurar una gestión efectiva de los riesgos y la sostenibilidad de las operaciones intermediadas.

Dado que los BMD (como el BID) no mantienen un control operativo directo sobre los subproyectos, la efectividad de la gestión de riesgos depende en gran medida del intermediario financiero de primer piso. Es decir, la institución que recibe el financiamiento y lo canaliza hacia los beneficiarios finales. En este sentido, la capacidad de influir en su gestión se apoya en bases contractuales claras, en la adopción efectiva del SGAS y en la capacitación y asistencia técnica hacia los intermediarios financieros.

SGAS, acciones concretas y supervisión

El rol de los BMD no se limita a gestionar riesgos en proyectos individuales. También busca fortalecer la capacidad estructural del sistema financiero para gestionar impactos y riesgos ambientales y sociales. Contar con un SGAS es fundamental para reducir la carga de los intermediarios financieros e implementar herramientas prácticas de gestión ambiental y social.

La homologación del SGAS hacia la banca de primer piso es estratégica. No solo permite adoptar buenas prácticas o cumplir los requisitos del financiador, sino que mejora la calidad de sus procesos y de su cartera, generando sostenibilidad de las inversiones a largo plazo.

Este enfoque reconoce que la responsabilidad primaria recae en el intermediario financiero. El BID, por su parte, verifica la efectividad del sistema mediante mecanismos de reporte y seguimiento, asegurando una gestión de riesgos proporcional y continua.

Mirando hacia el futuro

Frente a desafíos crecientes relacionados con la sostenibilidad ambiental e inclusión social en la región, el rol de los intermediarios financieros adquiere mayor relevancia. Organismos internacionales han destacado que los intermediarios con SGAS robustos fortalecen la calidad, transparencia y resiliencia de sus carteras. Este enfoque permite anticipar riesgos emergentes y mejorar la toma de decisiones crediticias, al tiempo que fortalece la confianza entre financiadores e intermediarios financieros.

En adelante, los intermediarios financieros continuarán desempeñando un rol fundamental, canalizando recursos y gestionando activamente los riesgos ambientales y sociales asociados a las inversiones que financian. A medida que los sistemas financieros evolucionan, la capacidad de gestionar estos riesgos de manera efectiva será un factor determinante en su sostenibilidad y competitividad.

En este sentido, la intermediación financiera va más allá del crédito: es un compromiso concreto con el desarrollo sostenible para América Latina y el Caribe.

Palabras clave: Estrategia de Salvaguarda Ambiental y Social

Por Stephanie Rosa Valle Diaz

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Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Trabajamos para mejorar la calidad de vida en América Latina y el Caribe. Ayudamos a mejorar la salud, la educación y la infraestructura a través del apoyo financiero y técnico a los países que trabajan para reducir la pobreza y la desigualdad. Nuestro objetivo es alcanzar el desarrollo de una manera sostenible y respetuosa con el clima. Con una historia que se remonta a 1959, hoy somos la principal fuente de financiamiento para el desarrollo para América Latina y el Caribe.

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