Asfalto de silicio: tecnologías inteligentes para la movilidad
Autores: Mateus Rojas, Armando
Idioma: Español
Editor: Lugnia S.A.S.
Año: 2025
Acceso abierto
Categoría
Consultas: 26
Citaciones: Ingeniería en la movilidad y transporte del futuro
Entre los paradigmas de la ingeniería que orientan la investigación y la innovación en el entorno tecnológico actual y que moldearán el futuro cercano, se destaca la integración de la computación inteligente, la logística y la movilidad. Progresivamente, estamos confiriendo a las tecnologías inteligentes aquellas que piensan por sí mismas (entendiendo este pensamiento como la capacidad de realizar cálculos matemáticos complejos para la toma de decisiones óptimas) el papel de una conciencia digital que coordina y dirige la operación de las urbes modernas: organizan agendas, conducen vehículos, solucionan problemas de tráfico, aseguran la sostenibilidad energética, determinan las mejores rutas y gestionan la logística del transporte mediante la anticipación de necesidades (UN, 2023).
Un breve repaso histórico de la civilización humana en los últimos siglos permite apreciar cómo el establecimiento de nuevas rutas de transporte fue fundamental para el desarrollo de las naciones, hasta configurar el escenario mundial que conocemos hoy (Torres & Becerra, 2025). La función del transporte es interconectar necesidades como materias primas, productos de alta tecnología o espacios de descanso con sus soluciones países productores o destinos turísticos, materializando dinámicas actuales a escala mundial, continental, nacional, regional y urbana. Las grandes ciudades existen gracias a las posibilidades que, a principios del siglo XX, ofrecieron los vehículos, tranvías y otros medios de transporte, los cuales permitieron la movilidad de las personas de forma fácil y eficaz, conectando suburbios y reduciendo las antiguas jornadas de viaje a horas o incluso minutos. Como referencia de lo anterior, cabe destacar que la planificación de las ciudades modernas pasa por el establecimiento de Planes de Movilidad Urbana (PMU) (López y La Paix, 2008), en los que se busca armonizar las necesidades humanas con la oferta urbana en salud, educación, trabajo, alimentación, entretenimiento y demás, a la vez que se definen los medios de transporte y la infraestructura vial.
La diversidad de aplicaciones que damos a las nuevas capacidades de cómputo para la toma de decisiones que los humanos consideramos inteligentes capacidades que en conjunto denominamos Inteligencia Artificial encuentra un campo de alto potencial en los problemas de logística y transporte. Así surge el concepto de movilidad inteligente (smart mobility), que apunta a la integración de soluciones innovadoras con tecnología digital para optimizar las tareas relacionadas con el traslado de mercancías, la movilidad de personas, el acercamiento de servicios a las comunidades y, en general, el cumplimiento de las necesidades humanas.
Entre los paradigmas de la ingeniería que orientan la investigación y la innovación en el entorno tecnológico actual y que moldearán el futuro cercano, se destaca la integración de la computación inteligente, la logística y la movilidad. Progresivamente, estamos confiriendo a las tecnologías inteligentes aquellas que piensan por sí mismas (entendiendo este pensamiento como la capacidad de realizar cálculos matemáticos complejos para la toma de decisiones óptimas) el papel de una conciencia digital que coordina y dirige la operación de las urbes modernas: organizan agendas, conducen vehículos, solucionan problemas de tráfico, aseguran la sostenibilidad energética, determinan las mejores rutas y gestionan la logística del transporte mediante la anticipación de necesidades (UN, 2023).
Un breve repaso histórico de la civilización humana en los últimos siglos permite apreciar cómo el establecimiento de nuevas rutas de transporte fue fundamental para el desarrollo de las naciones, hasta configurar el escenario mundial que conocemos hoy (Torres & Becerra, 2025). La función del transporte es interconectar necesidades como materias primas, productos de alta tecnología o espacios de descanso con sus soluciones países productores o destinos turísticos, materializando dinámicas actuales a escala mundial, continental, nacional, regional y urbana. Las grandes ciudades existen gracias a las posibilidades que, a principios del siglo XX, ofrecieron los vehículos, tranvías y otros medios de transporte, los cuales permitieron la movilidad de las personas de forma fácil y eficaz, conectando suburbios y reduciendo las antiguas jornadas de viaje a horas o incluso minutos. Como referencia de lo anterior, cabe destacar que la planificación de las ciudades modernas pasa por el establecimiento de Planes de Movilidad Urbana (PMU) (López y La Paix, 2008), en los que se busca armonizar las necesidades humanas con la oferta urbana en salud, educación, trabajo, alimentación, entretenimiento y demás, a la vez que se definen los medios de transporte y la infraestructura vial.
La diversidad de aplicaciones que damos a las nuevas capacidades de cómputo para la toma de decisiones que los humanos consideramos inteligentes capacidades que en conjunto denominamos Inteligencia Artificial encuentra un campo de alto potencial en los problemas de logística y transporte. Así surge el concepto de movilidad inteligente (smart mobility), que apunta a la integración de soluciones innovadoras con tecnología digital para optimizar las tareas relacionadas con el traslado de mercancías, la movilidad de personas, el acercamiento de servicios a las comunidades y, en general, el cumplimiento de las necesidades humanas.