Diciendo la hora con un reloj roto: Cuantificando la disrupción circadiana en modelos animales
Autores: Brown, Laurence A.; Fisk, Angus S.; Pothecary, Carina A.; Peirson, Stuart N.
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2019
Acceso abierto
Artículo científico
Categoría
Ciencias Naturales y Subdisciplinas
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 14
Citaciones: Sin citaciones
Los ritmos circadianos son ciclos de aproximadamente 24 horas en la fisiología y el comportamiento que permiten a los organismos anticipar cambios rítmicos predecibles en su entorno. Estos ritmos son un sello distintivo de la fisiología normal y saludable, y la interrupción de los ritmos circadianos tiene implicaciones para la función cognitiva, metabólica, cardiovascular e inmune. La interrupción circadiana es una preocupación creciente y puede ocurrir como resultado de las presiones de nuestra sociedad moderna 24/7, incluyendo la exposición a luz artificial, el trabajo por turnos y el desfase horario. Además, la interrupción circadiana es una comorbilidad común en muchas condiciones diferentes, que van desde el envejecimiento hasta los trastornos neurológicos. Una característica clave de la interrupción circadiana es la ruptura de ritmos robustos y reproducibles con una creciente fragmentación entre la actividad y el descanso. Los investigadores circadianos han desarrollado una variedad de métodos para estimar el período de series temporales, típicamente basados en el análisis de periodogramas. Sin embargo, los métodos utilizados para cuantificar la interrupción circadiana en la literatura no son consistentes. Aquí describimos una variedad de medidas diferentes que se han utilizado para medir la interrupción circadiana, con un enfoque particular en los datos de roedores de laboratorio. Estos métodos incluyen la potencia del periodograma, la variabilidad en el inicio de la actividad, la actividad en fase de luz, los episodios de actividad, la estabilidad interdía, la variabilidad intradía y la amplitud relativa. Se describen las fortalezas y limitaciones de estos métodos, así como sus rangos normales e interrelaciones. Si bien hay una apreciación creciente de la interrupción circadiana como un riesgo para la salud y un posible objetivo terapéutico, se necesita una mayor consistencia en la cuantificación de los ritmos interrumpidos.
Descripción
Los ritmos circadianos son ciclos de aproximadamente 24 horas en la fisiología y el comportamiento que permiten a los organismos anticipar cambios rítmicos predecibles en su entorno. Estos ritmos son un sello distintivo de la fisiología normal y saludable, y la interrupción de los ritmos circadianos tiene implicaciones para la función cognitiva, metabólica, cardiovascular e inmune. La interrupción circadiana es una preocupación creciente y puede ocurrir como resultado de las presiones de nuestra sociedad moderna 24/7, incluyendo la exposición a luz artificial, el trabajo por turnos y el desfase horario. Además, la interrupción circadiana es una comorbilidad común en muchas condiciones diferentes, que van desde el envejecimiento hasta los trastornos neurológicos. Una característica clave de la interrupción circadiana es la ruptura de ritmos robustos y reproducibles con una creciente fragmentación entre la actividad y el descanso. Los investigadores circadianos han desarrollado una variedad de métodos para estimar el período de series temporales, típicamente basados en el análisis de periodogramas. Sin embargo, los métodos utilizados para cuantificar la interrupción circadiana en la literatura no son consistentes. Aquí describimos una variedad de medidas diferentes que se han utilizado para medir la interrupción circadiana, con un enfoque particular en los datos de roedores de laboratorio. Estos métodos incluyen la potencia del periodograma, la variabilidad en el inicio de la actividad, la actividad en fase de luz, los episodios de actividad, la estabilidad interdía, la variabilidad intradía y la amplitud relativa. Se describen las fortalezas y limitaciones de estos métodos, así como sus rangos normales e interrelaciones. Si bien hay una apreciación creciente de la interrupción circadiana como un riesgo para la salud y un posible objetivo terapéutico, se necesita una mayor consistencia en la cuantificación de los ritmos interrumpidos.