Dimorfismo sexual en la mandíbula del armadillo Chaetophractus villosus (Desmarest, 1804) (Dasypodidae) del norte de la Patagonia, Argentina
Autores: Squarcia, SM; Sidorkewicj, NS; Camina, R; Casanave, EB ; Dariva, C; Cansian, RL; Oliveira, JV
Idioma: Inglés
Editor: Takako Matsumura-Tundisi
Año: 2009
Acceso abierto
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Consultas: 34
Citaciones: Sin citaciones
El objetivo de este estudio fue estudiar el dimorfismo sexual en adultos de Chaetophractus villosus (Desmarest, 1804), provenientes del norte de la Patagonia argentina. Se midieron ocho rasgos mandibulares en 37 machos y 34 hembras. Se aplicó un análisis morfométrico univariado y multivariado al conjunto de datos. Los resultados mostraron que C. villosus presentó dimorfismo sexual, con valores absolutos más altos correspondientes a las hembras. La longitud total de la mandíbula fue la variable más importante para discriminar sexos, seguida de la altura al nivel del último diente y la longitud del cuerpo. Los porcentajes de discriminación sexual fueron altos, al igual que al analizar una nueva muestra (17 machos, 13 hembras). Las hembras tienen mandíbulas más grandes que los machos, independientemente de su mayor tamaño craneal. También mostraron un mayor grado de correlación entre las variables, lo que sugiere una forma más estable de la mandíbula que en los machos.
El objetivo de este estudio fue estudiar el dimorfismo sexual en adultos de Chaetophractus villosus (Desmarest, 1804), provenientes del norte de la Patagonia argentina. Se midieron ocho rasgos mandibulares en 37 machos y 34 hembras. Se aplicó un análisis morfométrico univariado y multivariado al conjunto de datos. Los resultados mostraron que C. villosus presentó dimorfismo sexual, con valores absolutos más altos correspondientes a las hembras. La longitud total de la mandíbula fue la variable más importante para discriminar sexos, seguida de la altura al nivel del último diente y la longitud del cuerpo. Los porcentajes de discriminación sexual fueron altos, al igual que al analizar una nueva muestra (17 machos, 13 hembras). Las hembras tienen mandíbulas más grandes que los machos, independientemente de su mayor tamaño craneal. También mostraron un mayor grado de correlación entre las variables, lo que sugiere una forma más estable de la mandíbula que en los machos.