Integrando la Geociencia, la Ética y la Resiliencia Comunitaria: Lecciones del Terremoto de Etna 2018
Autores: Neri, Marco; Neri, Emilia
Idioma: Inglés
Editor: MDPI
Año: 2025
Acceso abierto
Artículo científico
Categoría
Ciencias Naturales y Subdisciplinas
Subcategoría
Ciencias de la Tierra y Geología
Palabras clave
Erupciones frecuentes
Actividad sísmica
Terremoto
áreas urbanas
Recuperación post-terremoto
Resiliencia comunitaria
Licencia
CC BY-SA – Atribución – Compartir Igual
Consultas: 17
Citaciones: Sin citaciones
El monte Etna tiene una historia bien documentada de erupciones frecuentes y actividad sísmica, causando periódicamente daños significativos en áreas urbanas. El 26 de diciembre de 2018, un terremoto superficial de Mw 4.9 golpeó el flanco oriental del volcán, dañando gravemente aproximadamente 3000 edificios. La estrategia de recuperación posterior al terremoto tenía como objetivo mejorar la resiliencia de la comunidad al abordar la naturaleza peligrosa del territorio afectado. Este objetivo se logró a través de medidas como la reubicación y la transformación del uso público. En áreas impactadas por fallas activas, se fomentó la reubicación de edificios dañados, mientras que las zonas despejadas se reutilizaron para uso público, transformándose en jardines y espacios de estacionamiento al aire libre. A pesar de estos esfuerzos, algunas personas reubicadas experimentaron angustia psicológica. Para abordar este desafío, los planificadores gubernamentales desempeñaron un papel fundamental en la difusión de información científicamente precisa, aumentando la conciencia pública y facilitando la adaptación. El enfoque implementado en el Etna fue adoptado posteriormente en otros programas de recuperación posterior a terremotos en Italia, evolucionando hacia una estrategia replicable para la mitigación de riesgos en áreas propensas a desastres.
Descripción
El monte Etna tiene una historia bien documentada de erupciones frecuentes y actividad sísmica, causando periódicamente daños significativos en áreas urbanas. El 26 de diciembre de 2018, un terremoto superficial de Mw 4.9 golpeó el flanco oriental del volcán, dañando gravemente aproximadamente 3000 edificios. La estrategia de recuperación posterior al terremoto tenía como objetivo mejorar la resiliencia de la comunidad al abordar la naturaleza peligrosa del territorio afectado. Este objetivo se logró a través de medidas como la reubicación y la transformación del uso público. En áreas impactadas por fallas activas, se fomentó la reubicación de edificios dañados, mientras que las zonas despejadas se reutilizaron para uso público, transformándose en jardines y espacios de estacionamiento al aire libre. A pesar de estos esfuerzos, algunas personas reubicadas experimentaron angustia psicológica. Para abordar este desafío, los planificadores gubernamentales desempeñaron un papel fundamental en la difusión de información científicamente precisa, aumentando la conciencia pública y facilitando la adaptación. El enfoque implementado en el Etna fue adoptado posteriormente en otros programas de recuperación posterior a terremotos en Italia, evolucionando hacia una estrategia replicable para la mitigación de riesgos en áreas propensas a desastres.